jueves 21 de enero de 2010




Mi última entrada fue hace ya varios meses. Simplemente no tenía ganas de iniciar sesión en "blogger", mucho menos de plasmar mis ideas en una entrada. Creo que tuve mis cinco minutos de apatía, negatividad y desánimo. Algunas cosas han cambiado; en estos meses tuve la oportunidad de establecer nuevos lazos de amistad, pasé por varios cambios personales y puedo decir que, para enero de 2010, me siento muy cuerda, muy sobria.



Básicamente estoy aprendiendo a desprenderme, a saber de quién dependo y a ser fiel a quien nunca me ha fallado. Estoy aprendiendo a ahondar en los consejos del sabio y a descartar lo que no me edifica, estoy aprendiendo a definirme.



En verdad Dios usa todo para pulir nuestro carácter, cuando pensamos que ya sabemos todo sobre nosotros mismos llegan las pruebas y nos sacan de nuestra comodidad. Y en verdad es precioso perder esa comodidad, tomarnos unos segundos, minutos, meses, o lo que sea necesario, para ver lo engañoso que es nuestro corazón, para mantenernos humildes y saber de dónde salimos y en dónde podemos caer, para sabernos imperfectos ('pero perfectibles'- NC).



No puedo esperar a ver en qué terminan mis paseos por fuego, pero puedo decir que Dios está sonriendo, porque sabe en quién me voy a convertir.






domingo 11 de octubre de 2009

"Según Elizabeth Kubler-Ross, cuando nos estamos muriendo, o hemos sufrido una pérdida catastrófica, todos pasamos por cinco etapas de duelo. La negación, porque la pérdida es inconcebible, no imaginamos que es cierta. Nos enfadamos con todos, enfadados con los supervivientes, enfadados con nosotros mismos. Entonces negociamos, rogamos, suplicamos... ofrecemos todo lo que tenemos, damos nuestras almas a cambio de un día mas. Cuando la negociación ha fallado y la ira es demasiado fuerte para contenerla, caemos una depresión, desesperación, hasta que finalmente tenemos que aceptar que hicimos todo lo que pudimos. Lo dejamos ir... lo dejamos ir y pasamos a la aceptación.

El diccionario define "dolor" como "sufrimiento legal agudo o aflicción por un desastre o pérdida". Pena aguda. Remordimiento doloroso. Como cirujanos, como científicos nos enseñan a aprender y confiar en libros, en definiciones, en absolutos. Pero en la vida real... las definiciones estrictas raramente se aplican. En la vida real el dolor puede parecerse a un montón de cosas que se asemejan a una pena aguda.

El dolor viene en su propio momento para cada uno, a su propia manera. Así que lo mejor que podemos hacer, lo mejor que cualquiera puede hacer, es intentar ser sincero. Lo realmente malo, la peor parte del dolor es que no puedes controlarlo. Lo mejor que puedes hacer es intentar sentirlo cuando llega, y dejarlo pasar cuando podemos. La peor parte es que cuando crees que lo superaste, empieza otra vez. Y siempre, cada vez, te quita el aliento.

Hay cinco estados de dolor. Se ven diferentes en cada uno de nosotros, pero siempre son cinco: negación, ira, negociación, depresión... aceptación."

GA capítulo 01-02

sábado 26 de septiembre de 2009


Con esta cara me iré a dormir hoy :)

lunes 21 de septiembre de 2009

Sorpresas



Mi papá llegó de trabajar después de las 3 de la tarde, como de costumbre; trabajaba a dos horas del lugar en donde vivíamos así que su llegada era algo que esperabamos con ansias. No sólo porque extrañaramos su presencia en casa, la verdad esas ansias se debían a que la mayoría de las veces llegaba con algún detalle para sus hijos. Hoy he recordado mucho esos detalles. Un día llegó de su trabajo y me dijo "Elige: ¿prefieres lo que traigo en la cartera o estos gogles?", claro que escogí los gogles, me encantaba nadar y no creía que me diera más de cinco pesos. Mi papá tiró la carcajada porque en realidad lo que había en la cartera era un boleto para ver a Onda Vaselina, quienes a mis once o doce años eran mis ídolos. Por suerte para mí, mi papá pensaba darme ambas cosas.

En otra ocasión recuerdo haber viajado con mi papá a un pueblo vecino, cuando llegamos mi mamá me recibió con una sonrisa enorme en su rostro, "ve a ver lo que está en la tina" me dijo. Me acerqué y apenas podía contener la emoción, mi mamá me había comprado un conejo, el cual por cierto no pasó del mes.

Así como estos dos ejemplos tengo muchos. Mis papás me recibía con sonrisas y buenas noticias cada vez que podían.

Hoy extraño ese tipo de sorpresas. Mis papás siguen sorprendiéndome de vez en cuando pero al estar lejos de casa esas sorpresas disminuyen en gran manera. En años pasados tuve también sorpresas de personas ajenas a mi familia. Es bastante lindo llegar a casa y haber recibido un ramo de flores, o recibir una excelente noticia sobre un amigo, o incluso que te digan "mañana no hay clases de bioquímica" (como si eso fuera posible).

Ultimamente he recibido más noticias malas que buenas. Podríamos echarle la culpa a la edad, es más fácil ser sorprendido cuando somos niños. A nuestra edad creemos haberlo visto todo, dejamos de valorar esos detalles, dejamos de agradecer, dejamos de dar. A veces nuestro error es no esperar nada de nadie, a veces es no dar nada a nadie. Pero la realidad es que es bastante sencillo sacarle una sonrisa a alguien, alegrarle el día. Honestamente espero mucho en estos días, espero esos detalles de alguien que saque esa sonrisa de mi rostro, en realidad mi pensamiento del mes ha sido "por favor, sorpréndeme". Pero no se trata sólo de recibir, y espero pronto tener la autoría de una sonrisa.

martes 15 de septiembre de 2009

Sentido de pertenencia.

Estos días he aprendido a desprenderme.

Solemos pensar que todo nos pertenece, nos involucramos con las personas y nos hacemos dueños de ellas; nuestra familia, nuestros amigos, nuestras organizaciónes, nuestra escuela.

Es cuando te enfrentas a la pérdida cuando te das cuenta en realidad de qué es tuyo. Porque lo que es tuyo simplemente no se pierde... a menos que tú lo dejes. Y aunque pareciera, después de esto, que no somos dueños de nada, siempre hay algo que permanece.

Yo perdí muchas cosas, y sé que seguiré perdiendo otras más, pero existe también lo que no me puede ser quitado; no los logros ni las lecciones aprendidas, no hablo siquiera de mi misma, y eso es lo que más me gusta. Porque aún cuando todo desaparece, Él siempre está... y es mío.

jueves 30 de julio de 2009

Mi mamá dice que traigo a Dios en el bolsillo por si se presta la ocasión, yo creo que es Dios quien carga conmigo a todos lados.

jueves 9 de julio de 2009

¿Tolerancia?

Hace como veinte minutos, en facebook (livesocial), elegí las "5 cosas que desaparecería para siempre"; mi segunda elección fue el divorcio, y en el lugar número 5 elegí la intolerancia. En menos de dos minutos ya tenía un comentario de un amigo que refutaba sobre el hecho de que escogí el divorcio. Al final de su comentario añade que esta elección es muy "intolerante" de mi parte.

Tengo muchas razones para estar en desacuerdo con el divorcio. Pero lo que brincó a mi mente no fue que quisiera debatir sobre si es bueno o malo divorciarse, sino que me dijo intolerante. Hasta ahora puede parecer que no soporto que me llamen así, pero no. Creo que si soy intolerante en muchos aspectos, tal vez es por eso que lo desaparecería.

Intolerancia, falta de tolerancia, se define como la falta de respeto hacia las opiniones o prácticas de los demás. El hecho de que no estés de acuerdo con algo no te hace un intolerante; tomar represalias sí te hace un ser intolerante. Si no estar de acuerdo con algo te hiciera un intolerante, todos seríamos intolerantes con algún tipo de área.

No estoy de acuerdo con el divorcio, y con muchas enfermedades sociales con las que vivimos hoy en día. No estoy de acuerdo con poner nuestras propias necesidades por encima de todo. Sin embargo, conozco gente divorciada, gente que está a punto de divorciarse, y cada uno de ellos tienen mi respeto y todo mi amor, mi tolerancia, pero no es algo que yo apoye, ni que aplauda. Es algo que desapruebo, porque honestamente, el mundo estaría mejor si pensaramos en los demás antes que en nosotros mismos.

No dejamos de ser tolerantes cuando no estamos de acuerdo con algo.